Una pizarra que empieza con una nota adhesiva

Casi todas las pizarras online empiezan igual: un email, una contraseña, el nombre del equipo y una invitación para que se unan los demás. Para una herramienta de empresa tiene sentido. Tiene mucho menos cuando solo quieres preparar una retro, ordenar un backlog o dibujar cómo funciona un proceso diez minutos antes de una llamada. Por eso la pizarra de nopa empieza por la pizarra.

La abres y ya se está guardando

No hay cuenta que crear. Añades una nota y un momento después la pizarra está guardada: no en nuestro servidor, sino en el almacenamiento de tu navegador, en este dispositivo. Cierras la pestaña, vuelves mañana y sigue donde la dejaste. Puedes tener varias pizarras, una por proyecto o una por reunión.

Ese es todo el truco, y tiene un precio que preferimos decir de entrada: la pizarra vive en este navegador. Si borras los datos del sitio, se va con ellos. Si es importante, expórtala a un archivo de vez en cuando; más abajo te contamos cómo.

Una pizarra en blanco es lo más difícil

La mayoría de las sesiones se atascan frente al lienzo vacío, así que la pizarra trae once plantillas para empezar con un clic:

  • Retro, kanban, backlog y hoja de ruta, para la parte de la semana en la que se planifica.
  • DAFO, mapa mental y organigrama, para la parte en la que se piensa.
  • Un proceso BPMN y tres diagramas UML (secuencia, clases, actividad), para cuando alguien pregunta cómo funciona de verdad.

Treinta comentarios, un solo pegado

La función que más usamos es la menos vistosa. Pega una lista, o una columna entera copiada de una hoja de cálculo, y cada línea se convierte en su propia nota. Una retro cuyos comentarios llegaron por chat aterriza en la pizarra de una vez, no en treinta clics, y luego las ordenas arrastrando.

Las flechas se portan como esperas: arrastras de una forma a otra y los extremos se enganchan a los bordes, la etiqueta va sobre la línea y todo te sigue cuando mueves una forma. Mientras arrastras aparecen guías, así que un diagrama queda ordenado sin regla.

Cómo enseñársela a otros

Agrupa partes de la pizarra en secciones y se convierte en una presentación: recorre las secciones una a una, en orden, para que expliques un plan sin ir haciendo zoom a mano.

Para enviarla, exporta un PNG, un PDF o un SVG, o pulsa Ctrl/⌘+Shift+C y pega la pizarra entera en un chat como imagen. También hay exportación a JSON: pásale ese archivo a un compañero, lo importa en su propia pizarra y sigue desde donde lo dejaste.

Lo que dejamos fuera a propósito

No hay edición simultánea en tiempo real, ni comentarios, ni cursores de otras personas moviéndose. Eso requiere cuentas y un servidor en medio de cada pulsación, y herramientas como Miro o FigJam lo hacen bien. Si tu equipo dibuja en la misma pizarra a la vez, usa una de ellas.

La nuestra es para una persona pensando: la retro que preparas antes de la reunión, el plan de una mudanza, el diagrama que necesitas entender antes de explicarlo. Para eso, una pizarra que se abre al instante y no pide nada es la mejor herramienta, y la que queríamos para nosotros.